Matrimonio y divorcio

Debido a su compromiso hacia la estabilidad y fortaleza de los matrimonios y familias, y por la preocupación ante el alto índice de rupturas y fracasos de éstos en nuestro tiempo, el Seminario Teológico Fuller desea por medio de las siguientes declaraciones, afirmar sus compromisos y principios con relación a la voluntad de Dios por la permanencia del matrimonio y las trágicas realidades del divorcio.

  • Como en todas sus declaraciones y normas, asimismo en relación al matrimonio y el divorcio, el seminario se ha propuesto encarnar la mente de Cristo y la enseñanza de las Sagradas Escrituras. 

Cristo enseña que Dios el creador quiso desde el principio que el matrimonio fuese un pacto incondicional entre una mujer y un hombre que los uniese en un solo cuerpo. Guiados por el amor y la gracia de Dios hacia todas las personas, cada conyugue promete amar, honrar y apreciar al otro en toda circunstancia, sin excepción alguna (Marcos 10:2-12). La enseñanza de Cristo es clara al recordar la historia de la creación. Él dice; “Pero al principio de la creación, hombre y mujer los hizo Dios. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.

El apóstol Pablo, habiendo reafirmado la enseñanza del Señor acerca de la permanencia del matrimonio, añade una metáfora muy sugestiva del matrimonio entre un hombre y una mujer como un espejo de la unión permanente de Cristo y su cuerpo, la Iglesia. Estas palabras muestran claramente que la voluntad de Dios es que el matrimonio sea una relación permanente de amor. De seguro Dios quiere para todo matrimonio algo mucho más allá que solo la permanencia. Dios desea que ambos compañeros subordinen sus expectativas individuales a la madurez disciplinada y el crecimiento conjunto de la plenitud de Cristo. Es la voluntad de Dios que los matrimonios saludables sean el apoyo fundamental de todas las demás relaciones humanas. Dios quiere que la mujer y el hombre modelen juntos la plenitud de la mente de Cristo para la comunidad humana. La preocupación de esta declaración es, sin embargo, en relación con la voluntad de Dios por la permanencia del matrimonio. Esta declaración está motivada por el deseo de que los matrimonios cristianos, de manera particular, puedan sobrevivir los deterioros de una cultura que ha reemplazado un compromiso de vida como la norma matrimonial, por la búsqueda de la satisfacción personal. 

El Seminario Teológico Fuller busca ser una comunidad de hombres y mujeres, solteros y casados, que se esfuerzan por hacer de sus vidas un reflejo saludable, generoso, atractivo y duradero del amor no egoísta de Dios en medio de un mundo egoísta.

  • Estando conscientes de la fragilidad del matrimonio y de que el costoso precio del ideal bíblico de la fidelidad se paga con la moneda del valor paciente, el Seminario Teológico Fuller busca hacer todo lo posible por alentar y consolar a los miembros de la comunidad que escogen caminar la ruta de la fidelidad en medio de la necesidad solitaria y el dolor turbulente. Está preocupado no solo con ayudar a salvar matrimonios atribulados, sino que también de ser una comunidad de apoyo para todos aquellos que se esfuerzan por hacer de sus matrimonio fuertes y familias saludables, unos aún más fuertes y saludables. El seminario espera que aquellos que sufren en un matrimonio difícil puedan reconocer la importancia de esta comunidad de apoyo y aprovechen al seminario y otros recursos en su esfuerzo por traer sanidad y entereza a su matrimonio.
  • La comunidad de Fuller intenta responder a sus miembros divorciados con una compasión que, de ninguna manera compromete nuestras convicciones.  Creemos que Dios quiere que el matrimonio sea permanente y que le entristece grandemente cuando un matrimonio fracasa. No tenemos la intención de cambiar esta convicción. Sin embargo reconocemos con compasión que en nuestro mundo quebrantado en ocasiones las personas terminan sus matrimonios. De acuerdo a las Escrituras y a la herencia teológica de la Iglesia, debemos determinar las circunstancias y causas del fracaso matrimonial. Algunas circunstancias pertinentes vistas en conjunto, y no como una lista exhaustiva, podrían ser las motivaciones personales, la historia de la relación, los esfuerzos por obtener consejería, las cuestiones de abuso, el cuidado de los niños, un segundo matrimonio, esfuerzos de reconciliación y la fidelidad. Si bien, la comunidad del seminario no rechaza a miembros simplemente porque hayan experimentado el dolor de una ruptura de un pacto y un fracaso matrimonial, el seminario si revisará las circunstancias y causas de acuerdo a sus procesos de respuesta a supuestas violaciones de las normas de la comunidad.
  • Es la intención del seminario poder responder en manera redentora a aquellas personas de la comunidad cuyos matrimonios han trágicamente fallado. Esto busca hacerse de manera que se refleje tanto el compromiso hacia la permanencia del pacto matrimonial, como la compasión por aquellos cuyos pactos han sido rotos por el divorcio. No pretendemos comprometer el ideal bíblico; reconocemos que la ruptura de un matrimonio siempre entristece a Dios. Sin embargo, la compasión nos lleva a discernir que en nuestra condición humana quebrantada, el divorcio a veces es el último recurso para terminar el ciclo de dolor y pecado en un matrimonio malsano. En este delicado equilibrio entre el compromiso y la compasión, el Seminario Teológico Fuller espera ser una comunidad redentora en la cual aquellos que han experimentado el dolor de un pacto quebrado, un amor que ha fracasado, un matrimonio que se ha perdido, puedan ser renovados.
  • La comunidad de Fuller está convencida de que el ideal de Cristo de la permanencia matrimonial debe  de ser reflejado, aunque en manera imperfecta, en las vidas de la facultad, la administración, la junta de síndicos, los estudiantes y el personal. Por esta razón, se han establecido ciertos procedimientos para evaluar las causas y circunstancias de cualquier divorcio que pueda ocurrir.

Se espera que todo miembro de la junta de síndicos del seminario, la facultad, la administración, el grupo de estudiantes o el personal que se esté divorciando, comunique personalmente las circunstancias de su divorcio a su supervisor/a al nivel del consejo del provoste. El propósito de esta revisión será el de ayudar a los colegas a comprobar si las razones y sentimientos concernientes al divorcio son pertinentes a la permanencia de éste o ésta persona en su función como miembro de la comunidad de Fuller. El proceso de revisión tratará con sumo cuidado las necesidades especiales y derechos de todas las personas involucradas en el divorcio; será privado, colegiado, y lo más justo posible para todos los involucrados.  El proceso de revisión está expuesto en los procedimientos  de respuesta del seminario y, bajo algunas circunstancias, podrá resultar en el despido de una persona de la comunidad del seminario.

De igual manera, cuando se invite a alguien que haya experimentado un divorcio a participar en la junta de síndicos, la facultad, u otros niveles altos de administración, se le requerirá al candidato participar con un comité de sus potenciales colegas en una revisión de las circunstancias de su divorcio antes de darle el nombramiento.

  • Por último, el Seminario Teológico de Fuller aplaude y anima los esfuerzos creativos de las agencias cristianas que, junto a iglesias cristianas fieles, se dedican a renovar y sanar el matrimonio y la vida familiar en nuestra sociedad.
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